justo en el momento en que
entraba en aquella espiral ascendente nuestros ojos se cruzaron aunque los
suyos parecían ignorar lo que su mano y su boca hacían pero no me detuve aunque
mis ojos se demoraron menos de un segundo en los movimientos de su boca que
concluía su labor para volver a encontrar los suyos clavados en los míos mientras
volvía en mí me dejé llevar por el mecanismo que conducía al nivel superior de
aquella arquitectura acaracolada desde arriba vi su cuerpo que ascendía y otra
vez sus ojos que volvían a fijarse en los míos mientras recorría el espacio que
separaba su cuerpo del mío con el teléfono todavía en la mano la boca articuló
un vamos y dos rodillas contra el piso y unos ojos que parecían buscar algo
tras otros ojos perdidos mientras unos dedos encontraban y una boca empezaba su
labor en el baño de una librería con forma de caracol
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